
Me encontraba en una reunión de trabajo. De esas que miras tu reloj, suspiras y deseas poder mover las agujas del reloj.
De pronto, uno de mis compañeros de trabajo, se acerco a mi y empezó hablar en voz baja. Con mi expresión le di a entender "no puedo escuchar lo que dices". El moderador de la reunión hablaba con voz fuerte, los sonidos del ambiente, y quiza mis pensamientos me impedian poder escuchar lo que mi compañero susurraba.
Intente unir las palabras que escuche, pero no parecia coherente.
Susurros.
De una manera similar, muchas ocasiones la humanidad ha esperado una voz potente y con truenos y rayos de parte de Dios.
Sin embargo Dios susurra a tu corazón.
Pero hay mucho ruido a tu alrededor, tu ego grita sin parar, tu rutina produce el sonido de miles de tambores.
Demasiado ruido y poca concentración en la voz de Dios.
El susurra a tu corazón, palabras de aliento, de alegria, de bendición. Eso que tanto anhelas escuchar entre los sonidos de tu vida, El lo dice dia a dia.
¿Lo escuchas?